Christine Hope Art

Transformando Miedos en Arte: La Historia de Christine Hope

¿Qué haces cuando las redes sociales te hacen sentir insuficiente?

El pasado fin de semana, tras publicar mi última entrada en el blog, he estado pensando mucho. Desde que abrí el Instagram de Christine Hope y empecé a trabajar en crear una marca desde cero, he experimentado una montaña rusa de emociones. La ilusión de crear algo propio y especial ha sido inmensa, pero junto a esa emoción también han llegado los nervios, el miedo y las inseguridades.

Al principio, todo parecía un sueño. La idea de compartir mi arte, mis historias y mi visión del mundo me llenaba de una energía indescriptible. Me imaginaba conectando con personas que resonaran con mi trabajo, que encontraran en mis obras algo que le hablara a su alma. Sin embargo, la realidad de emprender este camino no ha sido tan sencilla.

Recuerdo el primer día que decidí abrir la cuenta y lo mucho que me costó tomar esa decisión. Tenía muy claro que mis obras propias debían desvincularse de la cuenta con la que había comenzado. Al empezar a moverme por las ferias de cómic, mis dibujos se habían convertido principalmente en Fanarts. La gente no me reconocía por mis obras originales; lo hacían por mi estilo al ilustrar personajes que no eran míos. Sentía que mis creaciones personales merecían una oportunidad para brillar por sí solas, lejos de la sombra de personajes ya establecidos.

Estaba sentada frente a mi ordenador, con las manos temblorosas y el corazón acelerado. Las dudas me asaltaban: ¿Y si a nadie le gustaba lo que hacía? ¿Y si mis obras no eran lo suficientemente buenas? ¿Y si debía seguir centrada en el Fanart? ¿Y si no lograba destacar entre tantos talentos increíbles que hay en Instagram? Y si, y si, y si… demasiados «y si». Pero al final, el único «y si» que importó fue: ¿y si persigo mi sueño y acabo triunfando?

Eran muchísimas las preguntas que se repetían una y otra vez en mi cabeza. Era como estar escuchando a todas mis inseguridades a la vez, creando un torbellino de dudas que casi me hicieron retroceder. Sentía una mezcla de emoción y temor, consciente de que estaba dando un paso significativo en mi carrera artística.

A pesar de esos miedos, decidí dar un salto de fe. Sabía que si quería que mis obras propias fueran vistas y apreciadas por lo que realmente eran, tenía que arriesgarme. Subí mi primera ilustración, escribí mi primer post y esperé. Los dos comentarios y los setenta likes fueron como un bálsamo para mi ansiedad, pero también trajeron nuevas preocupaciones. Cada nueva publicación sigue siendo un pequeño desafío, un constante ejercicio de autovaloración y, a veces, de autocrítica.

He tenido momentos en los que me he sentido paralizada por no saber cómo gestionar todo lo que no tuviera que ver con dibujar. De hecho, la cuenta a tenido rachas en las que ha estado paralizada. Es estos últimos meses cuando empecé una mentoría de marketing es cuando he empezado a ver algunas cosas más claras. Pero tener idea de que camino empezar a seguir, no quiere decir que ya no me sienta perdida, simplemente me siento un poco más orientada. Como siempre me han dicho mis padres el que algo quiere algo le cuesta. En este caso cuesta muchas horas de sueño, practicar para poder mejorar, sudor, lagrimas… lo resumiré en mucho esfuerzo.

Las partes más difíciles, a mi modo de ver, han empezado a surgir estos meses. Porque ya no se trataba solo de crear una cuenta de Instagram, sino que he apostado más alto y me he lanzado a crear una web desde cero. Una web que aún me cuesta creer que la haya podido hacer yo misma. Y por si parecía poco, me he lanzado a escribir este pequeño blog. Algo que no me habría imaginado tiempo atrás, porque escribir cosas tan personales, desnudarme de esta forma, asusta. Asusta mucho.

Sin embargo, compensa la posibilidad que me da de conectar con vosotras de una forma más profunda. Pero eso lo pienso ahora, cuando no estoy preocupada de si lo que escribo conecta con vosotras o si aún no sé encontrar la forma de hacerlo. Pero la parte de mí que no se deja dominar por el miedo me recuerda que ser sincera no puede ser una mala elección. La honestidad tiene un poder único: crea puentes, rompe barreras y permite que nuestras verdaderas voces sean escuchadas.

Así que aquí estoy, compartiendo mis miedos, mis logros y todo lo que hay en medio. Espero que, al abrirme y mostrar mi vulnerabilidad, pueda no solo conectar con vosotras, sino también inspiraros a seguir vuestros propios sueños, sin importar cuántas dudas y «y si» se interpongan en el camino.

Christine Hope mostrando su obra Peonía en un entorno natural, reflejando la conexión entre belleza interior y autenticidad.

Soy una persona muy autoexigente y perfeccionista. Por lo tanto, estos primeros meses, mientras ponía los cimientos de mi nueva cuenta y mi web, he tenido momentos en los que he querido dejarlo todo. El miedo a no estar a la altura me ha paralizado en más de una ocasión. Sin embargo, también he experimentado momentos de profunda satisfacción, como cuando alguien me escribe para decirme cuánto le ha tocado una de mis obras, o cuando veo que mis seguidores van creciendo, aunque sea lentamente.

Algunos días, no me he permitido disfrutar del todo del viaje porque me obsesionaba demasiado la meta. Me da mucho miedo meterme a mirar las estadísticas de la web, porque cuando algo falla, la parte tecnológica me cuesta horrores. En esos días en los que las cosas no salen como espero, me gustaría refugiarme en mis pinturas y olvidarme del mundo, sobre todo de las redes sociales. No sé si a ti te pasa, pero hay ocasiones en que las abro y no me siento suficiente. Parece todo tan idílico en ellas que me agobian. Nunca he sido muy fan de ellas porque, cuando les dedicaba tiempo, sentía que las personas reales desaparecían, y para estar sumergida en un mundo de ficción, prefiero los libros.

Con los años, he aprendido a encontrar cuentas con personas que admiro, porque son tan valientes para mostrar los días buenos y los días en que las cosas no son tan buenas. No me asusta el trabajo duro; me gusta mucho crear y disfrutar del proceso. La web está siendo uno de mis principales retos, estoy constantemente aprendiendo, y nunca había visto tantos tutoriales en YouTube como los que veo desde que la tengo. A veces creo que me voy a volver un poco loca con todos los programas y apps que tengo que aprender a usar. Es cierto que algunas herramientas, como Metricool, me han facilitado mucho la vida, porque cuando me pongo a pintar quiero disfrutar de la magia de que el mundo desaparezca, y si estoy pensando en las redes sociales, no lo disfruto de la misma manera.

O quizás ya estoy loca del todo porque siento que me he metido en un proyecto enorme. Al final, mi sueño ha crecido tanto que, al perseguirlo todos los días, incluso en los momentos en que no me siento suficiente, me pregunto: ¿Estoy loca o simplemente me subestimo demasiado y soy más valiente y capaz de lo que me imagino?

Es posible que muchas veces no vea mi propio valor y potencial, pero cada pequeño logro, cada mensaje de apoyo y cada seguidor que se suma me recuerdan que vale la pena seguir adelante. Y si yo, con todas mis dudas e inseguridades, puedo enfrentar este desafío y avanzar, ¿por qué no podrías hacerlo tú también?

Al final del día, se trata de seguir persiguiendo nuestros sueños, enfrentando nuestros miedos y permitiéndonos ser vulnerables. Porque ser vulnerables nos hace humanas, y ser humanas nos hace poderosas. No dejes que nadie te haga creer lo contrario.

Así que aquí estoy, compartiendo mi viaje contigo, esperando que mis experiencias y mis historias te inspiren a seguir adelante con tus propios sueños. Recuerda, la magia no está solo en alcanzar la meta, sino en disfrutar y aprender del viaje.

Nos leemos pronto, ¡con mucho cariño!

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